COSAS QUE PARECEN BUENAS (Prov. 16:25)

COSAS QUE PARECEN BUENAS (Prov. 16:25)

Ante la vista de los hombres muchas cosas parecen buenas, aunque su fin es trágico. A muchos les parece que con ser buenas personas y buenos ciudadanos y no hacerle mal a nadie que ya está todo bien delante de Dios, y piensan que no tienen que hacer nada para alcanzar su salvación, pero sabemos las escrituras no hablan así. Los hombres siempre han tratado de poner condiciones a Dios. El razonar de muchos es lo que a ellos les parece es mejor que lo que ofrece, como si el plan de Dios no fuera suficiente para salvar al hombre.

El Catolicismo Romano niega la suficiencia de la Biblia, por lo cual han inventado credos y catecismos para justificar sus creencias que a ellos les parecen buenas. Y así otros grupos religiosos con un sin fin de credos y tradiciones para agradar a los hombres, y a la misma vez creen que están agradando a Dios. «Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas» (Amos 5:21). Los israelitas creían que estaban agradando a Dios, pero podemos ver la repuesta del rechazo de su adoración, porque no era como Dios la había ordenado.

EJEMPLOS BÍBLICOS

Hay veces se oye decir: «Todo para la gloria y honra de Dios» pero ¿qué quiere decir con éso? Si todo lo que se hace está de acuerdo a la autoridad bíblica y es de aprobación escritural, entonces sí podemos decirlo.
Esto nos lleva a pensar en los hijos de Aaron cuando quemaron incienso que Dios no les ordenó. ¿Qué estaban pensando ellos? No importa, no hay diferencia, una cosa es tan buena como la otra. Dios lo va a aceptar así. ¿Es así como piensa Dios? ¿Lo aceptó Dios? Ya podemos ver las trágicas consecuencias de no respetar la autoridad divina y no prestar atención (Lev. 10:1,2).

David dijo en Salmos 119:110, «En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti». El salmista estaba consciente de la importancia de obedecer la palabra de Dios a pie de la letra.
Saul pudo haber tenido un reinado para siempre y el favor de Dios, pero ¿qué pasó? Le pasó lo que les pasa a muchos cuando creen, o quieren saber más que Dios. A Saul le pareció que sus decisiones eran mejores que las de Dios. ¿»Se complace Jehová tanto en holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y prestar atención que la grosura de los carneros». Ciertamente buscar la autoridad bíblica y aprobación de Dios es más sabio que el parecer del razonamiento humano (1ra Sam. 15:1-22).
El caso de David con el arca del pacto es un ejemplo clásico del razonamiento y parecer de los hombres al pensar que nuestros métodos son mejores que los de Dios. La muerte de Uzza hizo a David entender que es mejor prestar atención a lo ordenado por Dios que las ideas erradas de los hombres por mejor que nos parezcan (2da Sam. 6:1-11, 1ra Cron. 15:2).

APLICACIONES

Debemos preguntarnos, ¿las iglesias locales tienen autoridad para entregar sus responsabilidades a organizaciones o instituciones humanas? o, ¿deben estar contentas con el plan divino que Dios ha ordenado? Siempre los hombres andan buscando cómo hacer arreglos y alteraciones al plan de Dios, como si Dios hubiera dejado sus cosas incompletas y sin terminar. Desde el primer siglo, siempre hubo quienes quisieron imponer y hacer cosas que no tenían autoridad para hacer, causando problemas e inquietud entre los hermanos (Hechos 15:24-28).

¿Qué autoridad tienen algunos para hacer cosas que no tienen apoyo bíblico? ¿Dónde hay autoridad para el institucionalismo y la centralización de fondos que manejan de otras iglesias para llevar a cabo planes y proyectos de humana sabiduría, juntas y mesas directivas como si fueran un monopolio industrial? ¿Qué apoyo bíblico tienen las prácticas que se ven en los «Encuentros Iberoamericanos» y otras convenciones que se celebran cada año? ¿Cuál es la función del «Manna Ministry» y otras organizaciones similares? No tienen ningún apoyo bíblico ni autoridad, sino que a ellos les parecen buenas sus ideas para hacer la obra, mejor que la de Dios.

Muchos hacen estas cosas porque no respetan ni prestan atención al patrón divino, porque creen que Dios necesita ayuda de humana sabiduría. Pablo aconsejó a Timoteo que tuviera cuidado de la doctrina y de si mismo, porque haciendo esto se salvaría él y los que le oyeren (1ra Tim. 4:16).

Necesitamos buscar la aprobación de Dios para todo lo que hacemos, usando bien la palabra de verdad, la cual dejó Dios por medio de los apóstoles y profetas (2da Tim. 2:15). Muchos tendrán que dar cuenta en aquel día por usar mal la palabra de Dios y serán avergonzados para su perdición.

Tengamos cuidado de la sana doctrina y recordemos a los hijos de Aaron, David con el arca y a Saul. Lo que pareció bien a ellos fue para tragedia de muerte. Toda palabra de Dios es limpia. Es escudo a los que en el esperan. «No añadas a sus palabras para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso» (Prov. 30:5,6).

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