REFUGIADOS

REFUGIADOS

De Creced 6/98

Por Miguel Rosario, adaptado de un artículo en la revista, «Guardian of Truth»

Los noticieros están llenos de centenares de refugiados que van huyendo de una nación hacia otra, muchas veces arriesgando sus vidas y demás. En Hebreos 6:18 el escritor habla de los cristianos como refugiados que han huido de la contaminación del mundo para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
¿Cuáles son algunas actitudes que los refugiados tienen las cuales debemos tener? (2 Pedro 1:4)

(1) El refugiado no considera sus posiciones materiales su mas grande tesoro. Son inclinados a dejar casa, tierra y demás cosas atrás porque van detrás de algo mucho más importante, sea político, libertad religiosa o seguridad de peligros. Posesiones materiales solo pueden impedir su libre movimiento de alcanzar estas metas.
Nosotros de igual manera necesitamos tener cuidado de no poner nuestra mirada en las cosas de este mundo (Fil.. 3:19), sino debemos desear la patria celestial, la ciudad cuyo constructor es Dios (Heb. 11:10,16). Apego a las cosas materiales de esta vida mas bien puede hacernos perecer e impedir el comienzo de nuestro viaje (1ra Juan 2:15,17). Puede detenernos a meditar en lo pasado, y mirar lo que dejamos atrás así haciéndonos fracasar y no alcanzar lo que anhelamos (Gen. 19:26). La esposa de Lot es un buen ejemplo para nosotros.

(2) Los refugiados se fijan en otros que han hecho el viaje antes que ellos. Ellos aprenden de los errores de otros y buscan como poner en uso el éxito que otros han tenido. El capítulo 11 de Hebreos es un ejemplo de aquellos peregrinos que hicieron el viaje y alcanzaron lo que anhelaban. Podemos sacar provecho al analizar los errores y los éxitos de otros (Heb. 3:12; I Cor. 10:1,11; Fil 4:9; Hebreos 13:7).

(3) El refugiado está consciente de los peligros y desilusiones que pueden encontrarse en el camino, sin embargo está decidido con la esperanza de alcanzar su destino. Saben que se requiere perseverancia si ha de tenerse éxito. La vida cristiana no es una tarea fácil. Pablo advierte de las posibles persecuciones (2da Tim. 3:12). Jesús también advierte de que algunos se tornarían en contra de nosotros (Mateo 10:35,37). Será necesario sobrepasar algunos obstáculos (Sant. 1:12; I Cor. 10:13) y aun costarnos nuestras vidas (Apoc. 2:10; Hech. 7). Requerirá también mucha perseverancia de nuestra parte de igual manera (Rom. 5:3,5; 2da Ped. 1:6; Rom. 12:12). No podemos rendirnos ante los reveses o obstáculos que se presentan en nuestro camino, sino poner la mirada en las cosas de arriba (Col. 3:2). El esfuerzo y sacrificio es necesario porque la meta final los vale (2da Tim. 4:7,8; Filip. 1:23).

(4) Los refugiados aprenden también que tienen que escoger sus amigos cuidadosamente. No se puede confiar en todos. Si alguno en el grupo es débil, puede estar presto para deshacer los esfuerzos de todos y en tal caso se verán obligados a partir compañía para lograr la meta deseada. Dice el apóstol Pablo y Pedro que muchos estarían listos para dejar el camino para buscar sus propios intereses (2da Pedro 2:18,20; Ira Cor. 15:33). Las intenciones de algunos no es ayudar sino destruir o hacernos caer (Rom. 16:17; 2da Tim. 3:1-4). A esos dice Pablo, señalarlos y evitarlos para que nuestro viaje tenga éxito y podamos llegar a nuestra meta, la Jerusalén celestial (Apoc. 21:27).

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