Una lección en la peluquería

Una lección en la peluquería

De «Creced» 8/2009

Un cristiano fue la peluquería y al estar recibiendo su corte de pelo, comenzó a hablar al barbero acerca de Dios.

«No me hables de Dios,» le dijo el barbero bruscamente. «¿No ves a toda la gente en el mundo que sufre y anda desesperada? Si Dios no les ayuda a ellos, ¡no quiero saber nada de El!»

El cristiano aceptó cortésmente el pedido del peluquero y dejó de hablar acerca de Dios. Pagó su cuenta y se despidió de sus amigos. Pero, cuando abrió la puerta para salir de la peluquería, vio pasar dos tipos con pelo revuelto y apariencia descuidada.

«¡Ay,» dijo el cristiano con una sonrisa para que el barbero le oyera, «Ves a estos tipos hippy? «¡parece que no hay barbero en este pueblo!»

El barbero había visto a los dos y se defendió frente al desafío amistoso de su amigo, ¿»Y cómo puedo ayudar a los que no entran para buscar mi servicio?»

Pero al acabar de defenderse, el peluquero se dio cuenta que su amigo cristiano le había hecho un punto importante. Tal como no era justo echar la culpa en él por el pelo revuelto de los «hippys» cuando ellos niegan buscar su ayuda, tampoco es correcto echar la culpa en Dios por los que sufren en la vida sin acudir a El. (Relatado por Rafael Abreu)

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