“NOSOTROS SOMOS. . .”

“NOSOTROS SOMOS. . .”
  • “Nosotros somos la única iglesia que tiene apóstoles vivos.”
  • “Nosotros somos la iglesia verdadera porque nosotros tocamos puertas.”
  • “No, nosotros somos la iglesia verdadera porque somos la original.”
  • “En nuestra iglesia tenemos los mejores músicos.”
  • “Pero nosotros somos la iglesia que más rápidamente crecemos.”
  •  “Nosotros somos los únicos que participamos de la cena cada domingo.”

Hay varios problemas con todo lo dicho anteriormente. En primer lugar, las declaraciones reflejan el orgullo, específicamente el orgullo sectario. En segundo lugar, “la iglesia verdadera” no es una colección de congregaciones o tradición religiosa sino sencillamente individuos salvos. Pero el problema más grande con los dichos referenciados es que “nosotros” no somos el evangelio. El apóstol Pablo dijo, Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos de ustedes por amor de Jesús.”

“No predicamos a nosotros mismos.” ¡Jamás lo olvidemos!

Yo sé que, al invitar a personas a nuestras reuniones, no es malo en sí decir cosas como, “le invitamos a estudiar la Biblia con nosotros. Nos gusta estudiar la Biblia.” Pero tenemos que ser bien claros que, como congregación, no estamos compuestos de gente superior ni tampoco “nosotros” somos algún tipo de atracción para el mundo perdido. Entre nosotros hay fallas. Pero está bien. ¡No somos el evangelio! El mensaje no se trata de nosotros sino de Cristo. Presentemos a Cristo y su palabra como la única atracción. Francamente nosotros no somos nada sin Cristo. ¡Cristo es todo! Que hablemos y evangelicemos así.

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