¡DEFENDER MOVIMIENTO!

¡DEFENDER MOVIMIENTO!

¡Es difícil defender a una organización o tradición religiosa por más sinceros que sean muchos de sus seguidores! La semana pasada tuve un breve intercambio en Facebook con los miembros de una tradición religiosa que a través de la historia estuvo ligada con varios gobiernos, mayormente en la Europa oriental. Aunque sin duda la tradición ha tenido algunos seguidores muy loables, también ha tenido sus fracasos en la historia, aliándose a veces con gobiernos opresivos.

Mencioné a mis amigos que yo jamás podría representar a una tradición religiosa, como la de ellos, como el camino a Cristo debido a todos los esqueletos en su armario, o sea, fracasos espirituales y políticos a través de la historia.

Al mencionar este hecho a mis amigos ortodoxos, inmediatamente se pusieron a la defensiva. Uno me dijo, “pero ustedes, los evangélicos defendieron la esclavitud y el racismo en su país.” Él pensaba que yo iba a sentirme obligado a defender el sistema evangélico. Pero no me siento obligado a defender ningún sistema, porque no representó ningún sistema como el camino a Dios. Son ellos quienes lo hacen. Es verdad que ha habido muchas barbaridades cometidas en el mundo evangélico. Ninguna tradición, ningún sistema, ninguna alianza, ninguna red de congregaciones es el camino, sino solamente lo es un individuo, Jesucristo. Dijo Él, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Pero, aunque todos digamos, “Jesús es el único camino”, estamos muy tentados a decir que, aunque Él es el Camino, llegamos a Él a través de esta iglesia, esa tradición o esa filosofía. Y entonces, nos sentimos obligados a defender la iglesia, la tradición o la filosofía que tenemos por tan importante.

A veces así son algunos acerca de lo que piensan ser “la iglesia de Cristo.” A veces se oye acusaciones como, “¡La iglesia de Cristo es legalista!” Responden ellos en forma defensiva, “¿qué? ¡No lo es!”

Otros atacan al afirmar, “la iglesia de Cristo niega la gracia de Dios.” Los que ven la iglesia como una organización se ponen bien enojados y comienzan a refutar a quienes hayan atacado a “su iglesia favorita.”

Pero esta actitud defensiva demuestra un concepto erróneo de lo que es la iglesia de Cristo. Es sencillamente la congregación de todos los individuos salvos. Pero ellos la tienen como una tradición, una red de congregaciones que viene del “Movimiento de Restauración” o algo parecido. Se identifican espiritualmente con el movimiento y sin darse cuenta ellos, están en lo mismo que mis amigos ortodoxos. En su mente – la tradición, el Movimiento de Restauración, es al menos en parte – el camino a la salvación y tiene que ser defendido a todo costo a pesar de los errores cometidos en él.

El movimiento histórico, llamado el “Movimiento de Restauración” y las redes de congregaciones que han salido de él son indefensibles porque se componen de hombres falibles. Es verdad que en ese movimiento ha habido lo bueno y lo malo, lo loable y lo despreciable. Es verdad que ha habido y hay muchos en “el movimiento” que son arrogantes, farisaicos y poco amorosos. Pero no me siento obligado a defenderlos porque no presento al “Movimiento de Restauración” o algún movimiento histórico que algunos llaman “Iglesia de Cristo” como el camino a la salvación. A veces estoy de acuerdo con los que critican el movimiento.

Que Dios me ayude a no identificarme espiritualmente con movimientos históricos ni con redes de congregaciones aunque es verdad, por supuesto, que he sido influenciado en parte por ellos. Que predique solamente a Cristo, el único camino a la salvación. Que si otros sienten obligados a defender a redes de congregaciones y movimientos, es su decisión. Yo quiero quedarme con Cristo.

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