Malas actitudes en la controversia 2, partidismo

Malas actitudes en la controversia 2, partidismo

Serie sobre las malas actitudes en la controversia, Parte 2

EL PARTIDISMO

El joven se veía muy incómodo. Había llegado para tratar de convencer a una Señora que no me escuchara, sino que siguiera siendo miembro de la secta de la cual él y ella eran miembros. Lo que más le molestaba, fue la idea que uno debe bautizarse sin demora, al llegar a tener fe en Cristo. El apoyaba la idea que uno debe esperar meses para tomar clases antes de bautizarse.

Yo le pedí al joven que analizara conmigo los casos bíblicos de conversión. Después de hablar de varios, de la gente en el día de Pentecostés, el eunuco, Saulo de Tarso y Cornelio, le pregunté al joven. «Según lo que hemos leído, ¿ellos esperaron para tomar clases antes de bautizarse»? No quiso contestar.
Después de leer del caso del carcelero en Hechos 16, el joven me interrumpió en una forma muy agitada y dijo, «no me importa lo que dice allí. En mi iglesia, enseñan que hay que esperar algunos meses antes del bautismo, y ¡así tiene que ser»!

El joven reveló mucho en sus palabras. A fin de cuentas, lo que le interesó, no fue lo que dijo la Biblia, sino la tradición de su iglesia. ¡Seguía a su iglesia y no a Cristo! Su caso es un clásico del partidismo.

¿QUE ES EL PARTIDISMO?

Larousse define el partidismo así: «Celo exagerado a favor de un partido, tendencia u opinión». En los asuntos religiosos se nota el partidismo al dar la gente más importancia a lo que diga su iglesia que a la palabra de Cristo. Aunque pocos revelan su partidismo en una forma tan abierta como el joven sectario mencionado arriba, muchos lo revelan en otras formas más sutiles. Por ejemplo, para apoyar sus prácticas, en vez de decir, «Cristo dice…» o «la Biblia enseña», dicen, «Mi iglesia enseña» o «mi pastor enseña», etc. Su base de autoridad no es un Ser divino, Cristo, ni Su palabra, sino es su partido, es decir su iglesia.

LOS JUDÍOS

Los fariseos criticaron a los apóstoles por comer sin lavarse las manos en Marcos 7. ¿A base de qué exigieron que todos lavaran las manos antes de comer? ¿Dios había mandado tal cosa? ¡No! Pero, no les importó tanto lo que mandó Dios. Se fijaron más en la tradición de su partido, la tradición de los ancianos.
Jesús les condenó por su partidismo, «Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres» (vs. 8)

EL PARTIDISMO EN LAS IGLESIAS DE CRISTO

Algunos que afirman ser cristianos se preocupan por alguna tradición «Iglesia de Cristo» más que las palabras de Cristo. Esta preocupación se revela en sus palabras. En vez de decir «Cristo enseña…» o, «la Biblia autoriza…» para apoyar sus prácticas, dicen «La Iglesia de Cristo enseña..». Oímos frases como las siguientes para apoyar ciertas prácticas:

* «Lo que usted enseña es la pura verdad, pero si yo lo enseñara,cortarían mi sueldo».
* «La Iglesia de Cristo enseña que se tome la cena los domingos».
* «Los predicadores de ‘nuestros institutos’ han enseñado tal cosa y por lo tanto tenemos que aceptarlo».
* «Nuestra revista ha dicho…»

Por supuesto, los cristianos (la iglesia de Cristo) debemos enseñar la verdad pero el hecho que los salvos (la iglesia de Cristo) enseñamos ciertas cosas no da a ellas autoridad. El único que puede dar autoridad a nuestras prácticas es Cristo. Por lo tanto, debemos decir, «Cristo enseña que hay que tomar la cena los domingos», etc. ¡Apelemos a Cristo por nuestra autoridad y no a alguna tradición «Iglesia de Cristo»!

EVITANDO EL PARTIDISMO

Se evita el partidismo al fijarse solamente en Cristo y al querer servir solamente a El. Si seguir a Cristo significa el abandonar a cierto grupo de personas, renunciar al sueldo o lo que sea, que estemos listos para hacerlo. Si Cristo, y no una «iglesia» o tradición, es el eje de nuestra vida, evitaremos el pecado del partidismo.

 

MALAS ACTITUDES EN
LA CONTROVERSIA
Temas para la serie

* Falta de tacto, no hablar de puntos controvertibles
* El partidismo
* La ira irracional
* Insultos y acusaciones injustas
* El juzgar mal a otros
* El abuso de las escrituras

Sobre el Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Share This