Hay que sujetarse a Roma (¿la personería jurídica nacional?)

Hay que sujetarse a Roma  (¿la personería jurídica nacional?)

De «Creced» 2009

Los primeros cristianos sirvieron a Dios en forma independiente sin enredarse en organizaciones eclesiásticas. Sin embargo, a través de los siglos los descendientes de los primeros cristianos comenzaron a formar organizaciones regionales (como las diócesis) y todas las iglesias en la región estaban supuestas a sujetarse a la regla de ellas. Por fin, en el año 606 el obispo Bonifacio III se declaró obispo universal (Papa) y así se completó en gran parte el desarrollo de la jerarquía de la iglesia Romana.

El concepto de la iglesia romana era y es que es necesario sujetarse a ella para ser considerado como fiel. A través de los siglos los que no se han sujetado a Roma (la sede central de la iglesia romana) han sido tenidos por herejes y no dignos de la comunión de la mayoría.

Gracias a Dios, ha habido discípulos fieles a través de los siglos que han visto el error del sistema de Roma y de varios movimientos protestantes los cuales exigen la sujeción a algún sistema o sede central humano, así opacando el enfoque en Jesucristo. Los discípulos fieles han predicado la importancia de retornar a la sencillez que vemos en la Biblia, o sea, discípulos fieles que trabajan en forma individual y también en congregaciones independientes para seguir a Cristo conforme a las palabras de sus apóstoles inspirados en el Nuevo Testamento.

La Historia Se Repite

Lamentablemente la misma tendencia de formar organizaciones compuestas de congregaciones regionales y nacionales (como las diócesis) se está viendo en muchos países en Latino américa entre iglesias de Cristo que una vez eran bíblicas en su forma de proceder. Casi siempre el proceso comienza con un acto de hermanos sinceros, la formación de un documento de personería jurídica nacional elaborada por algunos predicadores conocidos en el país juntos con algunos abogados. A veces comienzan a tener reuniones regionales encargadas por los mismos predicadores. Aunque no es malo en si que los hermanos se reúnan, los conceptos detrás de las reuniones muchas veces comienzan a tenderse hacia el sectarismo, o sea, comienzan a tener las reuniones como si fueran proyectos oficiales de la «Iglesia de Cristo» en dado país o región. Los cristianos y las congregaciones que no participan en las reuniones comienzan a ser vistos como no fieles o aun como si no fueran parte de la iglesia de Cristo, la cual llega a ser vista como una red de congregaciones que se sujete a los decretos de la personería jurídica y sus actividades oficiales en vez de ser sencillamente los individuos salvos en dado país o región. Así el sectarismo gana terreno y se pierde la vista de la religión sencilla de Jesucristo.

Al llegar a tener más fuerza, los encargados de la personería jurídica a veces tratan de extender su poder con varios tipos de presión. Declaran (a veces informalmente) que las congregaciones e individuos que no se sujeten a sus decretos en la personería jurídica ni a las actividades de la red de congregaciones no pueden llamarse «iglesia de Cristo,» ni ser considerados como fieles, sino que sean tildados de «antis» y divisionistas. Como en el caso del desarrollo de la iglesia romana, la mayoría casi siempre se sujeta a la presión aunque a veces hay un remanente fiel.

¿Qué hacer?

(1) Arrepentirse – Muchos hermanos que comienzan a formar organizaciones nacionales son sinceros en su error y han hecho mucho bien en el reino del Señor. Pero se dejan confundir con el mismo error que ha engañado a los que han comenzado proyectos sectarios hace siglos – que la iglesia de Cristo en su país es una red de congregaciones la cual tiene que organizarse para promover ciertos proyectos. Que abran los ojos al error de formar sociedades que se entrometan en los asuntos de las iglesias. Que dejen de exigir la sujeción a documentos y arreglos humanos. Si quieren tener reuniones de muchos hermanos, que sean claros que tales reuniones no representan algún acto de alguna organización nacional, sino que solamente son reuniones informales para orar, predicar y pasar tiempo juntos.

(2) Sujetarse a Cristo solamente y no a organizaciones ni las personerías jurídicas de los hombres. Las iglesias que se sujeten a documentos o a organizaciones humanas se desvían del patrón de Cristo, participan en la apostasía y la formación de una secta. Ponen el peligro las almas de muchos.

(3) ¡No volvamos a Roma! ¡No usemos excusas para formar diócesis nacionales o regionales de Iglesias de Cristo! ¡Estemos contentos con la enseñanza de Cristo! Que nos sujetemos solamente a El y no a Roma ni a San Salvador, la Habana, Tegucigalpa, la ciudad de Panamá, Quito ni ninguna diócesis, escuela, personería jurídica nacional ni ninguna organización eclesiástica que los hombres inventen!

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