¿El Nuevo Testamento habla poco de la adoración y de la organización congregacional?

¿El Nuevo Testamento habla poco de la adoración  y de la organización congregacional?

De «Creced» 8/2014

La siguiente frase está llegando a estar de moda entre hermanos progresistas— “El Nuevo Testamento tiene poco que decir en cuanto a la adoración congregacional o su organización.” Analicemos esta frase.

1. Es una exageración . Sería correcto decir que el Nuevo Testamento se dedica más a expresiones del amor de Dios y a la importancia de la santidad y la responsabilidad personal que a las actividades congregacionales. Sin embargo, es un error decir que el Nuevo Testamento “tiene poco que decir” en cuanto a éstas. Varios capítulos tratan directamente con la adoración y la organización congregacional: 1 Corintios 11-14, Efesios 4, 1 Timoteo (la mayor parte del libro), grandes porciones de 2 Timoteo y Tito, Santiago 2:1-12. Son unos cuantos capítulos que se me vienen a la mente y hay más referencias indirectas a la adoración de la iglesia y a su organización.

2. La cantidad de referencias bíblicas a cierto tema no necesariamente refleja su importancia. Hay pocas referencias directas a la cena del Señor en el Nuevo Testamento. Sin embargo, ¿quién negaría que la cena es un elemento clave de la vida del cristiano y de su comunión con otros? Decir que la cena del Señor tiene poca importancia porque hay pocas referencias directas a ella, sería un error garrafal.

3. ¿Cuál es el punto de los que hacen este tipo de declaración? ¿Quieren implicar que no importa mucho cómo nos organizamos o cómo adoramos a Dios como congregaciones? Si es así, ¿qué tendría de malo el organizarnos con obispos presidentes, obispos regionales, arzobispos o aun con un Papa? ¿Qué tendría n de malo el agua bendita , la misa latina, el rosario, etc.? Si la forma en que adoramos a Dios en forma colectiva no importa tanto, ¿qué de máquinas de humo, espectáculos de láser, bandas de rock y otros elementos de la adoración al estilo? ¿De veras estamos dispuestos a aceptar las consecuencias que vienen si implicamos que no importan mucho la organización de las iglesias ni su forma para adorar a Dios en forma colectiva? A veces decimos cosas sin tomar en cuenta sus consecuencias.

Creo que comprendo algunas de las preocupaciones de algunos que hacen este tipo de declaración. Sí, hay algunos que dan énfasis a los actos externos de la adoración y a la vez demuestran poco interés en el hombre interior. Unos pocos son malhumorados o mezquinos. Sí, el fariseísmo es un peligro. No obstante, al preocuparnos por un error, no cometamos otro al implicar que no importa tanto cómo nos organizamos o cómo adoramos a Dios en forma colectiva. Ésa es la mentalidad que ha producido el romanismo y el modernismo. No vayamos otra vez por aquel camino.

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