EL ORGULLO FAMILIAR

EL ORGULLO FAMILIAR

 

¿La familia, instituida por Dios, puede llegar a ser una fuente de orgullo? Dios nos ha dado la familia para proveer un buen ambiente para la crianza de hijos, para refugio de las tempestades de la vida y para que en ella abunde el amor. Pero Satanás quiere torcer la familia para que llegue a ser fuente de traición, de desconfianza y de orgullo.

Señales de orgullo familiar

  1. Hablar en forma excesiva de los logros de miembros de la familia. “Mi hijo sacó una beca para asistir una universidad prestigiosa, ganó el honor como el mejor atleta, ganó una competencia de matemática, es profesional,” etcétera. Por supuesto no es malo publicar noticias de este tipo de vez en cuando, pero cuando llega a ser excesivo, por ejemplo, dominando las páginas en las redes sociales, entonces es insalubre.

Y cuidado con las fotos y los “selfis.” No es que todos sean fuera de lugar. A mí me gusta ver las fotos de los niños en sus cumpleaños, cuando gradúan del jardín de infantes, la escuela, etc. Pero cuando hay centenares de fotos con diferentes poses, acentuando siempre la belleza física, indica un orgullo no saludable.

  1. El defender a los miembros de la familia, no importa lo que hagan. He notado que algunos padres que tienen fuertes convicciones con respecto a la ropa ordenada, las pierden cuando sus hijos llegan a ser adolescentes y se visten de ropa mundana. Y, ¡ay de quién trate de hablar con ellos de su ropa cuestionable! Los padres responden como una madre osa, con ira e indignación como si su familia fuera incapaz para equivocarse. He notado lo mismo con respecto al divorcio y las segundas nupcias y aun cuando sus hijos tienen hijos fuera de matrimonio. Lo que antes era indefensible llega a ser algo positivo cuando es mi hijo quién lo hace y ¡ay de aquel que trate de señalar su error aunque sea con mucho amor y tacto!
  2. El ser solapador, escondiendo los problemas serios de la familia. Cuando nuestros familiares tienen serios problemas espirituales, inclusive la drogadicción, el alcoholismo, la falta de fe o lo que sea, el orgullo nos motiva a esconderlos porque no quiere admitir que hay problemas en la familia ni que necesitamos ayuda. No es que tenemos que publicar estos problemas sin discreción, pero tampoco debemos esconderlos de los cristianos de confianza, sino buscar las soluciones bíblicas que involucran la confesión y el arrepentimiento. No queremos ser como era Elí con sus hijos (1 Samuel 3:13), ni tampoco David (2 Reyes 1:6).

Soluciones

  1. Expresar nuestro aprecio en forma personal a nuestros hijos. Con algunas excepciones, nuestras expresiones de agradecimiento por los logros de nuestros hijos deben ser dirigidas directamente a ellos y no en Facebook o en otras redes sociales. “Hijo, estoy muy orgulloso de ti por tu esfuerzo,” “Doy gracias a Dios por ti,” etc.
  2. Dar énfasis al hecho que los mejores logros son los que agradan a Dios y no a los hombres. A Dios no le importa tanto las competencias que ganemos, ni tampoco nuestro éxito académico, sino nuestro servicio humilde a otros, nuestro corazón contrito, nuestra oración privada y nuestra dedicación a Él. Estos actos de servicio no son “publicables” en Facebook, pero francamente son los únicos éxitos que a lo largo tienen importancia. Lograr infundir esta verdad en nuestros hijos y familiares es uno de los mejores regalos que podemos darles.
  3. Pedir oraciones en forma discreta por nuestros hijos cuando se caigan. Es la verdadera expresión de amor hacia ellos y no lo es el esconder sus fracasos ni tratar de defenderlos en ellos.

* Proverbios 11:2 (NVI) “Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría.”

* Salmo 138:6 – “El Señor es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira[a] de lejos a los orgullosos.”

* Santiago 4:10 (LBLA) – 1” Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará.”

 

 

 

 

 

 

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