¿Qué significa Joel 2:28-32?   ¿Y también Hechos 2:17-21 donde Pedro lo cita?

¿Qué significa Joel 2:28-32?   ¿Y también Hechos 2:17-21 donde Pedro lo cita?

 

Joel, habla en la primera parte de su libro del castigo de Dios por medio de langostas y llama a la gente al arrepentimiento. Entonces en el medio de capítulo 2, comienza a hablar de bendiciones que iban a venir al arrepentirse el pueblo. En versículos 28-32, el profeta ve más lejos en el futuro al establecimiento del reino del Mesías.

”Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne;”

 “Después de esto” – Al aplicar esta profecía al día de Pentecostés, Pedro dice – “En los postreros días.” Creo que la mejor aplicación es que el término “postreros días” se refiere a la última etapa en la historia de la nación judía como el pueblo especial de Dios. La idea del derramamiento del Espíritu también tiene que ver con nuevas bendiciones para todos que iban a abundar en Cristo (Isaías 44:3; Zacarías 12:1). Estas bendiciones no iban a ser solamente para los judíos sino para toda carne, toda raza humana.

“…y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en esos días.”

Al cerrar la edad judaica, la nueva era mesiánica iba a comenzar con una nueva etapa de revelación. Dios iba a revelar nuevas verdades a los apóstoles y profetas comenzando en el día de Pentecostés (Hechos 2) y también iba a dar revelaciones a muchos otros (1 Corintios 12-14). Esta profecía ya se cumplió en el primer siglo y ahora no necesitamos de nuevas revelaciones ya que con las del primer siglo, tenemos toda la revelación de Dios en forma escrita, la cual es suficiente para nosotros (Judas 3; Juan 16:13, etc.).

Y haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y terrible.

Aunque suene como el fin del mundo, creo que este texto se refiere a la destrucción de Jerusalén. Joel y también Pedro emplean el mismo lenguaje que Jesús usó para describir la destrucción de Jerusalén en textos como Mateo 24:29 y Marcos 13:24 en adelante. Es también lenguaje empleado en el Antiguo Testamento para describir la destrucción de grandes ciudades (Véase Isaías 13:10; 34:4 y Ezequiel 32:7 en adelante). Al ver el uso de este tipo de lenguaje simbólico en el Antiguo Testamento para hablar de la destrucción de grandes ciudades, y de Jesús para referirse a la destrucción de Jerusalén, vemos el texto no se refiere al fin del mundo sino a la destrucción de Jerusalén que pasó en el año 70 A.D. Para los habitantes de Jerusalén, su universo iba a terminar. Pero al pasar un sistema, el judaico, con gran violencia, el nuevo iba a extenderse con salvación para todos y así la profecía termina con versículo 32.

Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo[q]; porque en el monte Sion y en Jerusalén habrá salvación[r], como ha dicho el Señor, y entre los sobrevivientes estarán los que el Señor llame.

La salvación no iba a ser solamente para judíos sino para todos los que invocaran el nombre del Señor. Demos gracias a Dios que vivimos en el reino de Cristo, profetizado por Joel en capítulo 2, según Pedro en Hechos 3, inaugurado por Dios en el día de Pentecostés.

 

 

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