¡“El presidente de la Iglesia de Cristo es un abusador”

¡“El presidente de la Iglesia de Cristo es un abusador”

De «Creced» 6/2016

He oído de algunos queridos hermanos la frase que forma el título de este artículo. La frase consiste en dos partes: (1) “El presidente de la Iglesia de Cristo” y (2) “es un abusador.” Creo que la preocupación principal de mis amigos ha sido la segunda parte de la frase (2) —que el hombre indicado era un abusador, usando de su puesto para manipular a otros y para controlar con tácticas maquiavélicas a la red de congregaciones conocida en su país como “Iglesia de Cristo.”

Pero la parte de la frase que más me llama la atención es la primera parte: (1) “El presidente de la Iglesia de Cristo.” ¿El qué de la Iglesia de Cristo? Leo en mi Biblia del Salvador de la iglesia y del que compró la iglesia con su propia sangre, pero ¡jamás del “presidente de la Iglesia de Cristo”! ¿Es que hay “presidentes” de la “Iglesia de Cristo” a nivel nacional? Lamentablemente sí, y no solamente hemos llegado a tenerlos, sino que la idea ya no suena tan rara para algunos. Es probable que algunos que han leído el artículo hasta este punto ya hayan dicho en sus mentes, “no es nada del otro mundo.”

¿Un presidente humilde y benigno?

He oído de “presidentes de la iglesia de Cristo” en algunos lugares que son humildes y bondadosos. Entiendo también que este paso de tener un presidente se ha tomado en muchos lugares con buenos motivos, algo así—“el tener un presidente con personería jurídica a nivel nacional va a facilitar los tratos de iglesias con el gobierno y por lo tanto vamos a hacerlo.” Pero a fin de cuentas es un paso parecido a la designación de un hombre como “obispo regional” en los primeros siglos después de Cristo.

“Pero es un hermano bondadoso y humilde,” dirán algunos.

Pero, ¿cómo sabemos que el próximo presidente no será más orgulloso y poderoso, y él que le sigue a él más aun? A lo largo va a aparecer un déspota. Es un paso inevitable al ganar la presunción humana más ímpetu. No nos olvidemos que así pasó en los siglos después de Cristo al desarrollarse el catolicismo, con la formación de la secta “Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo” en el siglo 19 y en otras apostasías. Poco a poco las organizaciones a nivel regional (como fue en el caso de las diócesis) o nacional ganan fuerza y los obispos o los presidentes ganan más poder. Lo que queda después de 50 – 100 años es algo muy lejano de la sencillez y la humildad promovidas cuando se sigue el patrón de Cristo.

El camino de Cristo

Volvamos al patrón de Cristo – cada congregación es independiente y autónoma (Hechos 14:23; 1 Pedro 5:2) y no hay ninguna organización más grande que la iglesia local. Si el gobierno exige la registración, que se lleve a cabo a nivel congregacional si es posible. Si este no es posible, mejor ser “ilegal,” tales como lo eran todas las congregaciones del primer siglo. Es preferible esto, que el seguir los mismos pasos que resultaron en la formación de la iglesia romana. A través del tiempo, los obispos regionales llegan a ser arzobispos y en fin “papas.” Así también pasará con la “presidencia” de la iglesia. Tenderá a evolucionarse de un puesto con poco poder a uno de poder casi absoluto. Huyamos de la apostasía. Quedemos con el plan sencillo de Cristo.

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