EL FARISEISMO, EL DESCUIDO DE LA DEVOCION PERSONAL

EL FARISEISMO, EL DESCUIDO DE LA DEVOCION PERSONAL

Serie sobre peligros espirituales que amenazan la obra del Señor en la América latina

De «Creced» 12/91

«EL FARISEISMO»

Los fariseos comenzaron a ejercer su influencia entre los judíos en el segundo siglo antes de Cristo. Al principio sus metas eran loables ya que lucharon para defender la vieja fe dada a Israel por Moisés de los ataques modernistas de la cultura griega. Sin embargo, al llegar Cristo al mundo, muchos fariseos habían abandonado su primer amor y convertido su religión en un sistema legalista. Se preocupaban mucho por actos visibles de adoración y poco por el interior del hombre. Confiaban en estar bien no por conocer a Dios y su amor, sino por ser «hijos de Abrahán» (Juan 8:33).

Con su concepto superficial de la religión de Dios, los fariseos se escandalizaron en gran manera al ver a los apóstoles comer sin lavarse las manos, arrancar espigas el día sábado, etc. Al mismo tiempo, pelearon entre ellos mismos, estafaron a sus prójimos, descuidaron sus padres y en otras formas demostraron que en verdad no conocieron a Dios.
Jesús dedicó una gran porción de su ministerio a la lucha en contra a la religión hueca de los fariseos. Enseñó que los verdaderos seguidores tienen que llegar a conocer a Dios en verdad y no confiar en si mismos por ser miembros del «grupo correcto». Aunque no era malo tener cuidado con actos visibles de adoración («Esto era necesario hacer», dijo Jesús en Mateo 23:23) la religión verdadera de Dios lleva al hombre más allá de actos externos y cambia su corazón. Por lo tanto, el verdadero hombre de Dios se preocupa también por la justicia, la misericordia y la paz (Mateo 23:23).

ENEMIGOS A LA OBRA
EN LA AMÉRICA LATINA
1. El extremismo y la falta de paciencia
2. Demasiada dependencia en el dinero norteamericano
3. La imitación de las sectas: el concepto institucional de la iglesia
4. La imitación de las sectas: el concepto clero, laico
5. El descuido de la devoción personal: la oración, la hospitalidad, el amor, etc.
6. Prácticas y actitudes mundanas
Serie sobre peligros que amenazan la obra en Latinoamérica

 

EL PELIGRO DE FARISEÍSMO HOY EN DIA

Miembros de la iglesia del Señor en años pasados han dedicado mucho trabajo y esfuerzo para luchar en defensa de la fe sencilla de Cristo en contra de los ataques del sectarismo y la presunción. Esta lucha ha sido honorable y necesaria. Sin embargo, si no tenemos cuidado, ¿es posible que lleguemos a tener algunos errores parecidos a los de los fariseos? No solamente es posible, ¡está pasando en algunas iglesias!

¡El fariseísmo moderno no es el tener cuidado y respeto hacia la autoridad de Dios! Algunos acusan a cualquier cristiano que se esfuerce a quedar dentro de lo escrito en cuanto a la música instrumental, el sostener iglesias a institutos, el recreo pagado por la iglesia, etc. de fariseísmo. No obstante, el cuidado en cuanto a estos problemas demuestra amor y respeto hacia Dios. No olvidemos las palabras de Jesús, «Esto era necesario hacer…» (Mateo 23:23b). El tener cuidado con las escrituras no es fariseísmo.

Pero sí hay fariseísmo cuando cristianos se preocupan solamente por actos visibles de adoración y organización y al mismo tiempo descuidan la devoción personal, la justicia, la misericordia y la paz. Lamentablemente se ve algunas señales de fariseísmo hoy en día:

Algunos hermanos tendrían ataques de corazón si alguien trajera un piano al local para usar con los himnos. (Su servidor también lucharía en contra a esa innovación.) Sin embargo, son peleones con sus hermanos, insultándoles con apodos feos y esforzándose en gran manera a destruir su testimonio con exageraciones y acusaciones injustas. Al preocuparse por el piano, cosa externa, mientras no hay cuidado ninguno por la pureza del corazón, tales hermanos demuestran fariseísmo.

Otros confían mucho estar bien delante de Dios por ser miembros de «la única iglesia verdadera». Pero al analizar su vida personal, llega a ser obvio que no oran mucho y no practican el amor ni la hospitalidad. Tienen la misma religión estéril de los fariseos, la que confía en ser miembro de un grupo y no en conocer al Creador del universo.

LA SOLUCIÓN AL FARISEISMO: LA DEVOCIÓN PERSONAL A DIOS

Cuando individuos en verdad llegan a conocer a Dios la religión superficial de fariseísmo desaparece. Se llega a conocer a Dios a través de la devoción personal en todo aspecto de la vida diaria:

* La oración: Los cristianos del primer siglo fueron conocidos por sus oraciones. Cada cristiano debe tener tiempo todos los días reservado para la oración. Deben haber más predicaciones y lecciones sobre la importancia de la oración.

* La lectura: La fe verdadera viene por la palabra de Dios. El cristiano fiel debe adiestrarse a leer la Biblia y enseñanzas escritas por cristianos fieles.

* La hospitalidad: En la iglesia de Jerusalén, los hermanos, comían juntos en los hogares con alegría y sencillez de corazón (Hechos 2:46). Solamente puede haber comunión verdadera entre hermanos al compartir los hogares unos con los otros.

* Otras expresiones del amor y humildad: Solamente al llegar a pensar más en el bienestar de nuestros hermanos que en el nuestro, llegamos a tener la mente de Cristo (Fil. 2:1-8). El cristiano fiel va a estar siempre buscando formas para servir a su hermano. Si así se hacen la mayor parte de los cristianos, muchas de las peleas para ganar poder en las iglesias y la hermandad desaparecerán.

CONCLUSIÓN

El pensar ser miembros de «la única iglesia verdadera» , el evitar la música instrumental y otras prácticas no bíblicas no nos ayudarán a llegar al cielo si no llegamos a tener la mente de Cristo a través de la devoción personal.
Evitemos la trampa en la cual cayeron los fariseos. ¡Que nuestros esfuerzos para combatir el sectarismo y actitudes flojas hacia la autoridad, no terminen algún día con una religión estéril donde se preocupa solamente por actos externos! Podemos evitar esta trampa de Satanás solamente al dar énfasis a la devoción personal a Dios al mismo tiempo en que luchemos contra el modernismo y la presunción.

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