Aseguremos nuestras almas

Aseguremos nuestras almas

De «Creced» 1/2002

Con el trágico evento nacional del pasado Septiembre, la nación americana se ha visto forzada en establecer la Agencia de Seguridad Nacional (Homeland Security). Nunca antes en la historia de la nación había ocurrido algo así, en que fuerzas exteriores atacaran a la nación directamente. Desde luego era impensable que alguien intentara atacar a los Estados Unidos cuando esta nación es una superpotencia con un gran poderío militar y económico inigualado en el resto del mundo. Muchos no han podido recuperar de la emoción y el choque y horror de tan trágico acontecimiento.
Ahora surgen las preguntas, ¿Qué podemos aprender de todo esto? ¿Cuál es la solución a situaciones como ésta? ¿Dónde está la verdadera seguridad?

1- La verdadera seguridad y poder están en Dios. (Sal.37) Debemos volver nuestros ojos al Señor Quien tiene la seguridad y el poder. Leyendo el Salmo 37, nos puede ayudar a ser fuertes en las pruebas. La ciudadanía segura, las riquezas y tesoros verdaderos están en los cielos (Fil.3:20; Mat. 6:20). Por medio de la enseñanza de Cristo nos podemos dar cuenta de la inutilidad de poner nuestra esperanza en las cosas de este mundo perecedero. ¿Cuál es la lección? Nada es seguro, nada es permanente, sino la palabra de Dios que tiene el poder de salvar y dar vida eterna.

2- El verdadero poder (Rom.1:16) El evangelio es la única esperanza de salvación. Satanás está llevando una campaña de terrorismo espiritual en el mundo para perder las almas. El evangelio es la verdadera espada del Espíritu que puede combatir a Satanás y sus fuerzas malignas (Efe.6:16-17). Necesitamos vestir las armas de la milicia que Dios nos ha provisto. La armadura de Dios es invencible, es poderosa para rechazar todo intento del diablo. “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efe.6:11).

3- Que la vida es breve (Sant.(4:14) Dice Santiago en su epístola que la vida es como la neblina que aparece en la mañana y pronto se desvanece. ¿Cual es la lección? Siendo tan breve nuestra vida en esta tierra, debemos ocuparnos en preparar nuestras almas para la partida de este mundo.
Los que perecieron en el ataque ese día no pensaban que ese día sería su último día aquí en la tierra, sino que estaban muchos llenos de sueños y planes para el futuro. En realidad no hay malo en hacer planes en esta vida, pero deben ser hechos basado en el orden espiritual. Lo más urgente es estar preparado para la eternidad.

4-Estar gozosos en que Dios es nuestro amparo (Salm.91) Dios promete estas bendiciones a los que le temen y le sirven con integridad. (1Ped.3:12) Cristo Jesús vino con esas bendiciones y promesas para Su pueblo, pero le rechazaron y así incurrieron en su propia destrucción y perdición. (Mat.23:37-38) El estar gozoso es un deber de todo cristiano. Cristo lo enfatizó. (Mat.5:12) “Gozaos y alegraos porque vuestro galardón en grande en los cielos.”
Pablo vivió ese gozo en medio de las pruebas y peligros a través de su vida apostólica. “Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios y los presos les oían.” (Hech.16:25) “Regocijaos en el Señor siempre,Otra vez digo regocijaos.” (Fil.4:4)
La corona de justicia y de gloria que le esperaba fue el gozo de Pablo en medio de difíciles circunstancias y así también debemos sentirnos nosotros, no importa cual sean las circunstancias en esta vida. (2Tim.4:8)
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” (Sal.23:4)

5- Nuestro deber: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos hombres.” (1Tim.2:1) Mientras vivamos en este mundo habrá injusticias, odio, rencores, conflictos, hambre, pobreza, avaricia, egoísmo y conflictos de guerra, pero se nos pide que oremos por todas estas cosas como un deber nuestro. Dios oye a sus siervos, El tiene control de todo, El gobierna los asuntos en este mundo, en todo esto hay un propósito. Así que confiemos en nuestro Dios, hagamos nuestra parte y vivamos confiados que el hará. Nuestra esperanza y refugio están en Cristo, ¡no desmayemos! Miremos al pasado lo que hizo Dios con sus siervos y pensemos en lo que hará con nosotros.

Conclusión: No sabemos lo que el futuro traerá, pero sabemos Quien aguarda el futuro. En estos tiempos nuestra fe debe ser inamovible y esperar con paciencia que Dios llevará a cabo sus propósitos.
Por MIguel Rosario

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