Advertencias amorosas, ¡Si! Carnalidad Y Peleas Personales, ¡No!

Advertencias amorosas, ¡Si!    Carnalidad Y Peleas Personales, ¡No!

Contestando una carta de Colombia

De Creced 10/97

Citas de una carta de Colombia: «Algunos predicadores han tenido problemas unos con otros y siguen murmurando unos con otros … Se ven como enemigos y hasta se jactan de estar divididos…No contentos con esto, estos defensores de la división convencen a sus miembros también de que es pecado juntarse a otros hermanos, prohiben la comunión entre sus iglesias, se miran como enemigos unos a otros aun sin conocerse… Hay predicadores que excomulgan iglesias de otras ciudades…Estos predicadores enseñan a odiar, a pelear, a juzgar a otros sin conocerlos ni oírlos…Lo peor es que algunos de estos predicadores también se jactan con el título de «hermanos conservadores».

Comentario: Yo quiero ser «conservador» en el sentido de tener cuidado con la autoridad de las escrituras y luchar en contra de conceptos sectarios. Pero, no quiero ser de ningún partido que se llame «conservador» porque quiero ser un cristiano solamente. Tampoco quiero participar en las guerras carnales y personales que a veces surgen. En vez de ayudar el sistema de fe de Cristo y el concepto de tener cuidado con él, estas peleas ayudan la apostasía y el sectarismo.

Si es posible, me esfuerzo en mantener relaciones cordiales con mis hermanos con ideas diferentes a las mías, aunque tengo que oponerme a algunos de sus proyectos. Si alguien va a dejar de ser amoroso y comenzar a hablar en forma despectiva, que sea otro y no su servidor. Por mi parte, quiero corregir errores en otros tal como yo quiero ser corregido: con franqueza pero también con amor y mansedumbre. Quiero vencer con el bien el mal.
La Biblia no habla de «excomulgar iglesias» sino solamente de no juntarse con individuos rebeldes (I Cor. 5) y de señalar a los falsos maestros (Romanos 16:17).

A veces es necesario señalar iglesias que no tienen cuidado con las escrituras (Apoc. 2,3). Si yo hubiera vivido en el primer siglo y si algún hermano me hubiera preguntado acerca de la iglesia de Laodicea o de Sardis, yo me habría sentido obligado a informarle de los defectos de aquellas congregaciones para advertirles del peligro. ¡Así tengo que hacer hoy en día! Hay iglesias locales que francamente no tienen cuidado con la fe de Jesús. Se juntan con organizaciones nacionales, se meten en el recreo y otros aspectos del evangelio social y en otras formas participan en la apostasía y el desarrollo sectario. ¡Es peligroso a la salud espiritual ser miembro de una de estas iglesias locales!

A fin y a cabo, el amor exige advertencias en cuanto a conceptos erróneos e iglesias apóstatas, pero también exige que sean dadas con gentileza y amor y no con rencor y amargura. Lamento que no ha sido así el proceder en muchos lugares que usted conoce.

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