¿Salvar Al Hijo? O, ¿Al Perdido?

¿Salvar Al Hijo? O, ¿Al Perdido?

De «Creced» 4/06

Al estar predicando, el evangelista anciano habló de un cristiano que salió al mar en un bote con su hijo y otro joven. Poco después de salir del puerto, se levantó una tormenta fuerte y una ola grande pasó por encima del bote llevando al hijo del cristiano y su compañero. El hombre logró quedarse con el bote pero las olas comenzaron a llevar a los dos jóvenes lejos de el.

Al llegar a esta parte de la historia en el sermón, el predicador notó que dos jóvenes que antes no prestaban mucha atención al mensaje, habían comenzado a escuchar atentamente. El predicador procedió.

El cristiano tuvo un anillo salvavida y una soga y solamente unos pocos segundos para tirarlo a uno de los dos jóvenes que estaban siendo llevados más lejos del bote, ¿pero a cuál? Su hijo era cristiano y el padre sabía que al morir iba a estar con Dios. Su compañero no era cristiano y si moría, iba a enfrentar a Dios en el juicio sin esperanza de salvación.

Temblando, el hombre gritó a su hijo, “hijito, te quiero mucho.” Entonces echó el anillo salvavida al otro joven, quién lo agarró y fue arrastrado por el hombre al bote.
Después de salvar la vida del joven, el hombre comenzó a buscar desesperadamente a su hijo, pero éste ya se había hundido debajo de las olas y se perdió. No pudieron encontrar su cuerpo.

El predicador terminó su predicación y después de los servicios los dos jóvenes se acercaron al predicador y uno de ellos le dijo, “nos gustó la historia del hombre, su hijo y el compañero no creyente, pero creemos que el padre no era muy sabio al sacrificar la vida de su hijo, sin garantía que su compañero iba a llegar a seguir a Dios.”

¿“No piensan que era sabio”? les preguntó el evangelista anciano.

“No,” le dijeron.

El evangelista pensó un rato y entonces dijo, “quizás no era sabio.”
Entonces, pensó un rato más y dijo, “quizás debo decirles una cosa más. Yo soy aquel joven que el hombre salvó en lugar de su hijo.”

Aplicación

Ninguna historia sirve para ilustrar el amor de Dios el cual sobrepasa nuestra comprensión. Sin embargo, creo que conviene tratar de entenderlo lo mejor que podamos. En la historia, Dios se representa por el hombre, el hijo representa a Jesús y nosotros estamos representados por el compañero mundano. Dios dejó que su hijo muriera para salvarnos. Pero, a nosotros nos toca decidir obedecer a Dios y proclamar su amor a otros. (Relatado por Gary Fisher)

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