¡Proteja a sus hijos de un gran peligro!

¡Proteja a sus hijos de un gran peligro!

De «Creced» 10/2008

El joven cristiano lloraba amargamente y desconsoladamente al confesar su pecado. Yo le había visto antes como muy espiritual y un ejemplo para los demás jóvenes, pero al oír sus palabras tan difícilmente habladas entre los gemidos angustiados, me di cuenta junto con otro hermano mayor de edad que le escuchaba, que no era así. Poco a poco el joven logró contar su historia la cual fue interrumpida varias veces por momentos de llantos incontrolables. Al tener doce años encontró la pornografía por casualidad en el Internet y desde entonces comenzó a buscarla más, entrando en sitios más y más depravados hasta el punto que su obsesión le impulsó a tocar a otros jóvenes en formas inapropiadas y así su pecado fue descubierto.

Durante sus cinco años de adicción, su conciencia le remordía continuamente. A veces logró pasar meses sin entrar en páginas pornográficas, pero a lo largo su adicción siempre ganó la batalla y volvió fascinado otra vez a la suciedad moral la cual iba trastornando su concepto de la mujer y de si mismo.

Después de oír su confesión, el otro hermano y yo oramos con el joven y tratamos de preparar un plan para ayudarle a buscar la ayuda de Dios para batallar su adicción tan dañina. El joven aceptó cortar completamente el acceso del Internet y prometió llenar la vida con más estudio bíblico y oración. Dijo que iba a llamar a hermanos de confianza cada vez que se encontrara tentado a volver a la putrefacción moral. El tiempo dirá si en verdad se aferra a Dios y así logra controlar a su obsesión.

Lamentablemente este joven no es el único. Me encuentro con más y más jóvenes (varones en particular) que confiesan tener grandes batallas con la pornografía, particularmente la que se encuentra en el Internet. La batalla es más grande en este país donde la mayor parte de los hogares tienen acceso al Internet.

Información de un experto

Un cristiano fiel, Art Adams, es licenciado para ayudar a los adictos y ha escrito un artículo en la revista Biblical Insights (Perspectivas Bíblicas) acerca de la plaga de pornografía en el Internet. Dice que más de 60% de las visitas al Internet tienen que ver con algún propósito sexual y que más de 100 páginas pornográficas se abren todos los días. Lo que lo hace más peligroso es que los que entran en los sitios pornográficos no temen ser descubiertos ya que pueden llenar sus mentes con fantasías sexuales desde la privacidad de sus casas. Lo que más tienta a los hombres son las páginas con estimulación visual y lo que más tienta a las mujeres son los «cuartos de chat» donde pueden hablar de sus fantasías con otros. Así poco a poco descienden en el abismo de adicción y pierden la capacidad para funcionar como buenos maridos, esposas, padres, madres, hijos, etc. La cultura y la sociedad se corrompen más y más porque su base, la familia, se destruye con las obsesiones dañinas.

Características de la adicción y del adicto

El hermano Adams habla de varias cualidades de la adicción a la pornografía

(1) Es progresiva – Lo que satisface al principio no sigue dando satisfacción y por tanto el individuo comienza a buscar la pornografía más extrema. Luego la obsesión va más allá de lo que se encuentra en la pantalla y comienza a afectar la vida real. Por más que se deja enredar, más se mete en prácticas depravadas como el homosexualismo, el incesto y otras perversiones feas.

(2) El adicto comienza a obsesionarse por sus visitas a sitios pornográficos y tiene fantasías acerca de ellas.

(3) El individuo pierde la capacidad para controlarse o dejar de ver la pornografía. Puede pasar horas mirando la pornografía o «chateando» acerca de sus fantasías. Ya no toma en cuenta el tiempo, el espacio o los sitios que ha visitado.

(4) Sigue buscando la pornografía aun después de ser descubierto y de sufrir consecuencias desagradables con su familia y sus hermanos. Llega a ser aun más retorcido al hacer planes para volver a la pornografía tratando de hacerlo sin que sus familiares lo sepan.

(5) Si sigue bajando en el abismo de pornografía, su pecado va aun más allá de la fornicación que destruye su alma y sus relaciones familiares y llegará a cometer crimines sexuales como el molestar a niños u otros adultos. Pero no le importa nada de esto porque está obsesionado con el satisfacer su curiosidad y sus perversiones que cada vez son más viles.

¿Qué pueden hacer los que ya están viendo sitios pornográficos?

(1) Cortar acceso inmediatamente al Internet o cualquier otra fuente de pornografía. Cuanto más rápido se abandone el descenso al abismo de la pornografía, más fácilmente se puede salir de él, mientras más tiempo se quede en él, más difícil será escapar.
No debemos aceptar excusas como «necesito el Internet por mi trabajo o la educación.» El que tiene problemas con la pornografía y pone esta excusa demuestra no ser serio acerca de vencer al monstruo que le está matando espiritualmente. Jesús dijo que si la mano o el ojo es ocasión de caer que es mejor cortarlos para entrar al cielo (Mateo 5:27-30). ¡Cuanto más este principio se puede aplicar al Internet! Si el adicto es serio en cuanto a batallar su obsesión con la pornografía del Internet. ¡Cortará el acceso a él!

(2) Confesar – Hay que confesarlo todo a Dios y a individuos de confianza que pueden ayudar. Si el adicto es joven, debe confesar a sus padres y buscar su ayuda. Los padres no deben reaccionar con ira al oír del problema de sus hijos, sino con calma hacer un plan para ayudarles a batallar al enemigo.

(3) El arrepentido debe llamar a un cristiano de confianza cada vez que se encuentre tentado. Así su amigo puede tranquilizarle y dirigir sus pensamientos hacia lo sano.

(4) Llenar la vida con estudio bíblico, oración y servicio a otros. Mientras más nos dediquemos a lo que en verdad tiene valor en la vida, menos tiempo tenemos para llenar la vida de la porquería moral que Satanás quiere usar para destruirnos.

¿Qué pueden hacer los padres?

El Internet puede traer muchas bendiciones (material bíblico y educativo) pero es tan peligroso que los padres tienen que tener sumo cuidado al dejar que sus hijos tengan acceso a él. Aun muchachos que parecen ser muy sanos (como el joven mencionado arriba) pueden ser seducidos y enredados. Recomiendo fuertemente las siguientes precauciones si los padres van a permitir acceso al Internet en casa:

(1) Programas que bloquean acceso a sitios pornográficos – Aunque no son perfectos, puede rechazar la mayor parte de los sitios pornográficos.

(2) Poner la computadora en un lugar público en la casa donde todos pueden ver lo que se está viendo.

(3) Controlar la computadora con el uso de contraseña. O sea, que haya una contraseña que solamente los padres conocen y que ellos sean los que únicos que puedan prender la computadora (o abrir el acceso al Internet) con la contraseña.

(4) Aprender a ver el historial del uso del Internet – Todos los programas populares para entrar al Internet dejan un historial de todos los sitios visitados. Los padres deben aprender a consultar el historial para ver los sitios que sus hijos han visitado. Si hay evidencia de abuso y de que alguien ha borrado el historial (algunos niños sagaces aprenden a hacerlo), el acceso al Internet o a la computadora debe ser cortado inmediatamente.

(5) Cortar acceso al Internet o a la computadora en el momento que aparezca la posibilidad de algún problema. ¡Es mejor que su hijo entre al cielo sin computadora que entre en el infierno con una!
Usar estas precauciones no es desconfiar en los hijos, sino es protegerles de un peligro que ha contaminado a muchos sanos.

Conclusión

No hay ningún enemigo que no podemos vencer con la ayuda de Dios. La clave es aborrecer el pecado y si nos encontramos débiles frente a la tentación, cortar acceso inmediatamente con ella, llenando la vida de lo sano para que no haya espacio para el veneno moral.

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