DOS HOMBRES QUIEREN CORREGIR A UN HERMANO ERRADO

DOS HOMBRES QUIEREN CORREGIR A UN HERMANO ERRADO

Dos conceptos en cuanto a cómo corregir

De «Creced» 1/01

Dos hombres quieren corregir a un hermano errado en la iglesia. Los dos comprenden bien que el error puede matar espiritualmente y tiene que ser corregido (Santiago 5:19,20).

* El primero, aunque sincero en muchos puntos, no toma en cuenta las instrucciones bíblicas en cuanto a la importancia de corregir primero con gentileza y mansedumbre (2 Timoteo 2:24-26; Gálatas 6:1; Santiago 3:17,18). Piensa deber comenzar sus esfuerzos para corregir al hermano equivocado con palabras chocantes para «despertarle de su estupor.» No se siente cómodo con la idea de hablar primero con el hermano errado en privado. Por tanto, decide primero hablar con otros de su error advirtiendo a todos de la destrucción inminente si no hay arrepentimiento. Entonces el primer hermano le acusa al errado públicamente desde el púlpito y en las clases bíblicas. Se oyen muchas indirectas y palabras fuertes como «falso maestro,» «hijo del diablo.» «hereje,» etc. esperando que despierten al pecador para que deje su camino. Cuando éste se defiende en vez de confesar inmediatamente, el primer hermano le tilda de rebelde obstinado y comienza a tratar de buscar aliados en la guerra para excomulgar al hermano errado de la iglesia. Por fin el hermano errado huye de la congregación y el primero dice, «Este no pudo aguantar la verdad.»

* El segundo quiere corregir al errado tanto como el primero, pero toma en cuenta las instrucciones bíblicas acerca de corregir primero con gentileza y mansedumbre (Gal. 6:1). Antes de todo, se acerca al hermano errado en privado y le habla de su amor y su aprecio por sus buenas cualidades. Pero entonces, le dice que es necesario analizar algunos problemas. Abre las escrituras y habla con gentileza al hermano acerca de su error (2 Timoteo 2:24-26, Hechos 18:26) . Sabe que si éste no responde bien, quizás sea necesario señalar públicamente, especialmente si promueve sus conceptos erróneos o si su influencia está comenzando a hacer daño en la iglesia, pero sabe que este paso debe ser el último remedio.

Aunque el primer hermano tenga buenas intenciones, hace mucho daño en la iglesia estimulando rencor y desconfianza. Habla mucho de cómo Jesús corrigió a los fariseos (Mateo 23), pero no reconoce que las palabras fuertes de Jesús fueron dadas como último remedio para señalar un error muy dañino entre los de una secta. No tienen que ver con cómo se debe comenzar a corregir a un hermano en forma personal.

El primer hermano no le gusta el estilo del segundo y le tiene como «demasiado suave.» Sin embargo, el segundo logra rescatar a más hermanos errados del diablo que el primero y con menos alboroto. El segundo hermano quiere sacar el error como un cirujano saca el cáncer, con precisión y cuidado para no matar al «paciente» en el proceso.

Que Dios nos ayude a ser como el segundo hermano, sabiendo cuándo sacar a los errados del fuego y cuando tener paciencia y misericordia para ayudarles a crecer (Judas 22,23). (El estilo de este artículo es una imitación del estilo de mi tío, Bill Hall, quien ha escrito varios artículos sobre «dos hombres.»)

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