APLAUSO Y PALMADAS EN LA ADORACION

APLAUSO Y PALMADAS EN LA ADORACION

Muchas iglesias de Cristo han sido afectadas por las modas en iglesias evangélicas y protestantes. Por tanto, algunos hermanos están comenzando a defender que hermanos den palmadas a ritmo de las canciones y también aplausos en la predicación u otra parte de los servicios de adoración a Dios.

LAS PALMADAS A RITMO CON LA MÚSICA

Dar palmadas con el ritmo de la música es paralelo a la música instrumental.
* Las dos prácticas son mencionadas en el Antiguo Testamento, pero no autorizadas para las iglesias del Señor en el Nuevo. (En el Antiguo Testamento las palmadas no parecen tener que ver con la adoración sino con la celebración [2 Reyes 11:12; Salmos 47:1] o con la desaprobación [Job 27:23; 34:37; Lam. 2:15, etc.].)
* Las dos prácticas son dadas hoy a Dios en forma presuntuosa porque a los hombres les gustan y no porque Dios las ha pedido.
* Ninguna de las dos prácticas ofrece a Dios «fruto de labios», tipo espiritual de alabanza que Dios pide en el Nuevo Testamento (Hebreos 13:15).
* Las dos dan énfasis al aspecto carnal de la música. Aunque Dios aceptó y aun pidió prácticas carnales en la adoración del Antiguo Testamento (los sacrificios de animales, incienso, ropa especial, música instrumental, etc.), bajo el nuevo pacto pide adoración espiritual que sale sencillamente del corazón.

EL APLAUSO, ¿OTRA FORMA PARA DECIR «AMEN»?

Como en las iglesias sectarias, ahora en algunas iglesias de Cristo dan aplauso para los predicadores u otros que agradan la congregación. La defensa más común de esta práctica es que equivale a decir «amén».
La palabra «amen» en Hebreo significa originalmente «firme» (Thayer, p.32). Llegó a significar «cierto, verdad». La palabra griega usada para traducir la palabra hebrea significa «que así sea».
El enfoque del «amén» es el mensaje porque con él afirmamos que el mensaje es firme y es verdad. En la adoración bíblica debemos enfocarnos en Dios y en Su mensaje. Decir «amen» es autorizado en el Nuevo Testamento y armoniza con este propósito divino.
El enfoque del aplauso es el mensajero. Hace que la gente se enfoque no tanto en Dios ni su palabra sino en el mensajero o persona que le ha agradado. El aplauso no es autorizado en el Nuevo Testamento.
La Enciclopedia Britannica (1957, Vol. 2, p. 138) relata lo siguiente acerca del aplauso en la historia de la iglesia:
«Cuando el cristianismo llegó a ser de moda, las costumbres del teatro fueron aceptadas en las iglesias. Un predicador, Pablo de Samosata» (anciano en la iglesia en Efeso en el año 260 D.C.) «incitaba a la congregación a aplaudir sus predicaciones al agitar un paño de lino. El aplauso de la retórica de predicadores populares llegó a ser una costumbre bien establecida hasta que desapareció bajo la influencia de un espíritu más reverente».
El aplauso hoy en día también viene no de la Biblia sino de fuentes mundanas como el teatro, y es mi oración que también desaparezca bajo la influencia de un espíritu más reverente.

LA VERDADERA CUESTIÓN

La verdadera cuestión al considerar estas y otras prácticas nuevas es: ¿Es necesario tener autoridad del Nuevo Testamento por todo lo que ofrecemos al Señor? ¿Tenemos que quedarnos dentro de la doctrina de Cristo? En muchas iglesias, se han alejado mucho de este concepto cuidadoso de tener autoridad divina por todo.
Hace poco que hablé con un miembro de una iglesia de Cristo que apoya «las palmadas» y él me tildó de «legalista» por decir que debemos quedar dentro de lo escrito. Pero, el respetar la autoridad de las escrituras y el evitar la presunción humana no es ser «legalista». Es respetar a Dios.
Que Dios nos ayude al luchar con amor en contra de la presunción humana y la apostasía que crece cada día más en algunas iglesias del Señor.
(Una porción del material de este artículo fue tomado del libro «Shooting the Strait» por Dave Miller.)

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