LECCIONES DEL CABALLO Y DEL MULO

LECCIONES DEL CABALLO Y DEL MULO

De «Creced» 7/2015

“No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento;_ cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos,_porque si no, no se acercan a ti.” (Salmo 32:9)

Ni los caballos ni los mulos aman a sus amos lo suficiente como para hacer lo que éstos mandan solamente porque sus amos lo desean. Tienen que ser controlados por medio de los premios y castigos. ¿Cuándo fue la última vez que usted vio un mulo trabajando en el campo sin el amo presente para controlarlo con freno y brida? Quizás usted piense que su mulo esté muy dedicado a hacer lo que usted quiera… hasta que le quite el freno de la boca. Una vez que se le quite el freno o la brida, el mulo no se le va a acercar, si usted no lo engatuse con heno sabroso de alfalfa. Los caballos y los mulos solamente obedecen para conseguir lo que quieren o para evitar el castigo y no para el bienestar de su amo.

A veces nos acercamos a Dios solamente cuando tememos el castigo o cuando creemos que nos va a premiar, pero la Biblia nos dice que no seamos como el caballo o el mulo. Debemos estar dispuestos a dejar nuestros pecados porque amamos a Dios y no meramente por el peligro que acompaña el pecado. Debemos estar dispuestos a obedecer a Dios por lo que es, sean lo que sean las consecuencias para nosotros. Cuando pecamos, debemos sentir tristeza, pero ella no debe ser basada tanto en lo que nuestro pecado nos haya costado a nosotros, sino en lo que le ha costado a Dios. Nuestro arrepentimiento no debe depender de los premios que lo acompañen ni del castigo que viene si no lo hacemos. Debemos rechazar el pecado porque desagrada al Señor.
No seamos como el caballo ni el mulo, sino que aprendamos a amar a Dios por lo que es. Sea honesto consigo mismo, ¿usted se acerca a Dios solamente cuando es castigado? O, ¿se acerca a Dios solamente porque anticipa algún premio?

Que Dios nos dé un corazón como el de José que huía de la tentación diciendo, “¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios?” (Gen. 39:9 NVI) Que Dios nos dé un corazón como el de Asaf que dijo, “Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien.” (Salmo 73:28 LBLA) (Por Caleb Churchill, adaptado un poco)

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