Imitando el sonido de los instrumentos con la boca

Imitando el sonido de los instrumentos con la boca

De «Creced», abril, mayo 2003

Por Jerry Falk

(Lo siguiente es una carta escrita por Jerry Falk a unos hermanos comentando sobre la práctica de imitar los sonidos de instrumentos de música con la boca al cantar himnos de alabanza a Dios.)

He tenido la oportunidad de escuchar el CD del grupo Acappella (la versión en español) en varias ocasiones. Aunque cantan de maravilla, hay algo en este CD con el cual no puedo estar de acuerdo. Si vamos a hacer todo «para la total gloria y honra a nuestro Padre Dios» (como ustedes dicen en su mensaje), entonces vamos a hacer las cosas como El nos ha mandado. Estaremos contentos cantando PALABRAS (Efesios 5:19; Colosenses 3:16) y no imitando instrumentos mecánicos con nuestras bocas mientras cantamos a Dios.

Dios quiere que hagamos «todo para edificación» (1 Corintios 14:26). Todo lo que hacemos como cristianos debe contribuir al crecimiento espiritual de nuestro prójimo. Para esto, es necesario emplear PALABRAS y no sonidos vocales de instrumentos mecánicos (Efesios 4:29; Colosenses 4:6). Las palabras cantadas enseñan y edifican, algo que no pueden hacer los sonidos de acompañamiento del grupo Acappella.

Otro punto es que estos sonidos no pueden glorificar ni honrar a nuestro Padre sencillamente porque El no nos ha pedido que Le honremos de esta forma. Recordemos el ejemplo de Abel y Caín, Génesis 4:3-5. Hebreos 11:4 dice que «Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo…» Romanos 10:17 dice que «la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios». Si juntamos estos dos versículos, llegamos a la conclusión de que Abel ofreció más excelente sacrificio que Caín porque escuchó la palabra de Dios y la obedeció. Por contraste, Caín quiso adorar a Dios «a su manera». Si deseamos glorificar y honrar a nuestro Padre, haremos lo que El nos pide, ni más ni menos.

A finales de los años ochenta salió la canción muy popular «Don’t Worry, Be Happy». El cantante se hizo famoso en muchos lugares del mundo imitando los sonidos de los instrumentos mecánicos con su boca, así creando un acompañamiento rico. Debo admitirles que la quinta canción del grupo Acappella (el que se llama «Todo El Mundo Dijo») me recuerda la canción «Don’t Worry, Be Happy». Me entristeció al ver que cantaban sobre cosas importantísimas de una manera tan frívola. Tanta ligereza en las cosas de Dios no es buena. Me da la impresión de que los hermanos están buscando la forma de ser como los demás, como «todas las naciones» (1 Samuel 8:5). Yo les animo a que sean DIFERENTES de los demás. Canten palabras solamente. Recuerden las palabras del apóstol Pablo a Tito: «presentándote en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, SERIEDAD, PALABRA sana e irreprochable…» (Tito 2:7). Por último, les pido, por favor, que no abaraten el mensaje de nuestro Señor añadiendo los sonidos frívolos del mundo. Que Dios les bendiga.

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