¿»DIGNO PARA PARTICIPAR DE LA CENA»?

¿»DIGNO PARA PARTICIPAR DE LA CENA»?

Si hemos pecado, ¿no podemos participar de la cena?

«Cualquier que comiere este pan o bebiera esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor». (I Cor. 11:27)

En varias ocasiones he visto a hermanos fieles que por una razón u otra no participan de la cena. A veces dicen algo como, «pequé la semana pasada», o «tuve pelea con la esposa». «Por lo tanto no soy digno para participar de la cena». Un hermano que conocía, pedía confesiones públicas de otros hermanos antes de servirles la cena para que pudieran confesar y así ponerse «dignos» para participar.

EN VEZ DE NO PARTICIPAR…

HAGA LO SIGUIENTE:

(1) Si le remuerde la conciencia por haber hecho algo mal, pida perdón de Dios en privado por sus pecados lo más pronto posible, no tanto para ser «digno» de la cena, sino de más importancia para estar bien delante de El.

(2) Entonces, tome la cena con confianza, sabiendo que Dios le ha perdonado y quiere que participe de ella.

(3) Si ha pecado en contra a algún hermano, procure ir a él después de los servicios para buscar solución al problema.

(4) Si es solamente que se siente desanimado, tome la cena de todos modos. Al pensar en el sacrificio de Jesús, usted va a tomar ánimo.
La cena del Señor no es «un sacramento». Es sencillamente un memorial por medio del cual recordamos la muerte de Cristo. Que participemos de ella con confianza sabiendo que Dios nos ha perdonado por todos los pecados a través del sacrificio que estamos recordando.

CONCEPTO ERRÓNEO
A fin de cuentas, nadie es digno para participar de la cena en el sentido de merecer las grandes bendiciones que provienen de ella. Todos somos pecadores y participamos de la cena, no por ser dignos de ella, sino por la gracia y misericordia de Dios.

Creo que el concepto de tener que «ponerse digno» para participar de la cena proviene del catolicismo, el cual exige que se confiese los pecados al sacerdote para así ser «digno» para participar en la misa. También algunos católicos piensan no deber tomar la misa para «cumplir penitencia» por algún pecado que hayan cometido. ¡Debemos evitar conceptos humanos del catolicismo romano!

La Biblia sí advierte del peligro de comer el pan o beber la copa del Señor «indignamente» (I Cor. 11:27). Pero esta advertencia no trata de «ser digno de la cena» sino de participar en ella en una forma indigna tal como hacían algunos cristianos de la iglesia en Corinto, convirtiéndola en una fiesta desordenada. De este abuso trata la advertencia de Pablo en I Cor. 11:27-34.

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