CARTA A UN AMIGO EN «LA VIEJA RELIGIÓN»

CARTA A UN AMIGO EN «LA VIEJA RELIGIÓN»

De «Creced» 10/2013

(Abreviado un poco.)

Mi estimado ____
En diciembre del año anterior debatí con Oscar Rodríguez Irigoyen diversos temas: el bautismo no es en agua, Génesis 1 no es literal, Jesús no es Jehová, la Biblia tiene errores (yo creía, como tú, todo lo que acabo de mencionar) y me mostró los errores garrafales en los que estaba, lo mal que usaba la palabra de Dios, la manera tan descarada en que descontextualizaba los textos sagrados. Posteriormente comencé a estudiar la obra de cuatro personas más: Lorenzo Luévano Salas, Luis Adriano Barros, Bill H. Reeves y Wayne Partain. La evidencia era contundente e irrefutable: ¡estaba yo en el error!

De manera que estaba en la disyuntiva de:

a) Bloquear a estas personas, olvidar que un día las conocí y volver arrepentido con [mis amigos en la secta] por mis «blasfemias” (afirmar que Jesús es Jehová, que el Espíritu Santo es Dios, que Génesis 1 es literal). Yo viviría toda la vida sabiendo que estaba en el error al seguir con [los maestros equivocados] y enseñando a más personas lo que aprendí de ellos, sabiendo que viviría en un engaño, pero… ¡viviría siendo admirado por [amigos de la secta]!

Pero… Había una segunda opción:

b) Obedecer a la verdad. Lo cual, implicaba que [el maestro equivocado y su grupo] me dejaran de hablar, prohibieran recibirle. ¡Me quedaría sólo! ¡Solo pero bautizado, solo pero hijo de Dios, solo pero salvo, solo pero en comunión con la Deidad, solo pero revestido de Cristo, solo pero con mis pecados perdonados, solo pero renacido!

Elegí la segunda opción. El 31 de enero de este año Oscar Rodríguez vino a León para sumergirme en agua para perdón de mis pecados. Una semana después vendrían Luis Adriano Barros y Lorenzo Luévano Salas a enseñarme durante 5 días el camino del Señor.

Desde entonces, mi querido [amigo], trabajando juntamente con mis hermanos, ya somos tres cristianos en León gracias a Dios y al apoyo y confianza de mis hermanos que me enseñan con amor y paciencia.

Puedo entender tu sentir. Alcanzo a percibir tu malestar. Yo mismo lo sentí, yo mismo lo viví. Ahora te pido que hagas no lo que yo hice, sino lo que ordenó el apóstol: «Examinadlo todo… RETENED LO BUENO…». Sólo date la oportunidad de seguir dialogando conmigo y con mis hermanos Oscar Rodríguez y Roberto Jiménez. Si después de mucho dialogar con nosotros crees que no estamos en ni enseñamos la verdad, ¡Adelante! Pero si llegas a creer lo contrario, te invito a que lo externes para gloria de Dios y salvación de tu alma. Sigue mi consejo. Te lo dice quien un día estuvo del otro lado del espejo.

Tuyo en el Señor: Fernando Mata.

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