Cristianos «coquetos» en la iglesia

Cristianos «coquetos» en la iglesia

¿Qué debemos hacer cuando hay cristianos en la iglesia que francamente son «coquetos?» A veces mi esposa me habla de hermanos que le hacen sentir incómoda.

El texto bíblico que nos ayuda a ver cómo deben ser las relaciones en la iglesia es 1 Timoteo 5:1,2. Después de decir que tratemos a los ancianos como a padres, dice… «a los más jóvenes, como a hermanos, las ancianas, como a madres; a las más jóvenes, como a hermanas, con toda pureza».

Diferencias entre un coqueto y un discípulo sincero que quiere animar a otros

Mi esposa dice que es muy fácil distinguir entre los dos.

1. El coqueto está lleno de cumplidos en cuanto a la apariencia física – «¡Guau, ¡qué bonita hoy! Ah ¡te ves hermosa con este vestido!». No es que sea malo en sí mismo decir algo así de vez en cuando, pero el coqueto (y también la coqueta) siempre abundan en cumplidos acerca de la apariencia física de miembros del sexo opuesto.

El que quiere animar a otros con pureza hace cumplidos mayormente acerca de aspectos espirituales de otros: «Gracias por el buen comentario que hizo usted acerca de aquel texto». «Le agradezco la ayuda que está dando a la hermana que es viuda». Si, elogia a otros, anima a otros, pero no tanto en cuanto a la apariencia física.

2. Referencias no solicitadas acerca del estado matrimonial – Los coquetos hacen comentarios como estos: «¡Guau, ¡Ojalá que yo todavía fuera soltero! ¡Tu esposo tiene mucha suerte!» Dejemos de hacer este tipo de comentario acerca del estado matrimonial de otro. Es cosa personal y las referencias a él muchas veces representan esfuerzos para coquetear.

3. Saludos no santos – «Salúdense los unos a los otros con un beso santo» (Romanos 16:16). La Reina Valera dice «ósculo santo». ¡Hay besos santos, y hay no santos! Es especialmente cierto este principio con respecto al abrazo. Hay abrazos santos y abrazos no santos. Algunas hermanas me han dicho, «creo que los abrazos del hermano no son tan santos». Son hermanos coquetos.

El cristiano sincero saluda con cariño, pero no de forma impura. Cito otra vez a mi esposa. Ella habla de hermanos muy queridos que la saludan con entusiasmo y amor, pero ella no tiene ninguna duda acerca de su pureza. Es porque obviamente son puros de mente, y esto se refleja en la pureza de sus saludos.

Tengamos cuidado con nuestras palabras y acciones. Los coquetos en la iglesia hacen mucho daño especialmente si son predicadores o ancianos.

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