NO APLIQUE MAL AMOS 5:23

¿El texto prohibe el uso de los instrumentos de música?

"Quita de mi la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos". (Amós 5:23)

Muchos hermanos en su afán para condenar el uso de los instrumentos de música citan el texto dado arriba implicando que Dios no quería la música instrumental ni en el Antiguo Testamento. Es aplicar mal el texto por no tomar bajo consideración su contexto.

Dios no quiere la música instrumental hoy en día bajo la ley de libertad, porque no ha autorizado su uso en el Nuevo Testamento. Sin embargo, en el Antiguo Testamento Dios aceptaba la música instrumental y aun pedía que los judíos la ofrecieran a él (Salmos 150, II Crónicas 29:25). Amos 5:23 no contradice esta verdad.

¿Por qué, entonces, Dios dijo en Amos 5:23 que no quería oir la música instrumental de ellos? Dios no quería oir la música instrumental de los israelitas de los tiempos de Amós (ni tampoco quería sus asambleas, ni sacrificios [vs 21,22]), solamente porque ellos no la brindaron a El sinceramente, sino como una rutina aburrida y con maldad en sus corazones. Mientras adoraban a Dios en su forma insincera, oprimieron a los pobres y corrompieron la justicia (3:10; 4:1, etc.). Si hubieran adorado a Dios sinceramente y de limpio corazón Dios habría aceptado su música instrumental. Este es el hecho que muchos hermanos sinceros pasan por alto al tratar de usar Amos 5:23 para implicar que Dios no aceptó la música instrumental ni en el Antiguo Testamento.

Hoy en día Dios no quiere la música instrumental en la adoración sencillamente porque no la ha pedido en el Nuevo Testamento. Cómo han pasado varios aspectos carnales de la adoración del Antiguo Testamento como los sacrificios, el oro, el incienso, etc., así también ha pasado la música instrumental. No necesitamos más de aquellas sombras. Pero esta verdad no se apoya por aplicar mal Amos 5:23 ya que el texto condena solamente el adorar los israelitas a Dios insinceramente con instrumentos y no su uso en si. Hay otras tácticas legítimas que podemos emplear para demostrar que Dios no quiere la música instrumental bajo la ley de Cristo.