Tres formas sencillas y efectivas para evangelizar

De "Creced": febrero, marzo 2003

(1) Invitar
“ Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. (Jn 4:29)
Es fácil invitar a amigos a los servicios de la iglesia o a estudios en las casas. Al llegar a estas reuniones, nuestros amigos muchas veces quieren seguir visitando y aceptan estudios bíblicos personales. ¡Cuántos cristianos han llegado a Cristo, por una simple invitación de un amigo cristiano!

¡La iglesia tiene que ser recomendable!

Si vamos a invitar a los perdidos a nuestras reuniones ¡tenemos que ser atractivos espiritualmente! Es por nuestro amor que vamos a ser “salados” (Mateo 5:13) y atraer a la gente a Cristo (Juan 13:35). Los saludos cariñosos son de suma importancia (Ro. 16:16; 2 Cor. 13:12; 1 Tes. 5:16,)

Francamente, no puedo recomendar algunas iglesias a los perdidos, mayormente tres tipos: (1) las que no tienen cuidado con la palabra, (2) las que tienen hermanos contenciosos y (3) las que no tienen entusiasmo y fervor en su adoración.

¿La congregación donde usted asiste anima a los visitas inconversas? Si no, analicense a si mismos para no caer en la condenación de Dios.

(2) Recomendar
“Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas, a Jesús, el hijo de José, de Nazaret”. (Juan 1:45)

Es fácil recomendar una congregación fiel como lugar para aprender de Cristo y Su palabra. No es recomendar alguna alianza de iglesias o alguna congregación como si fuera el camino a la salvación (algunos cometen este error), sino es señalar una congregación como lugar dónde se puede llegar a conocer el Camino, Jesucristo.

Tengo a un amigo que cada vez que conversa con la gente dice algo así, “ Si usted en verdad quiere aprender acerca de Cristo, quiero recomendar que visite la congregación que se reune en la Avenida Sherman”. Sé de varias personas que han aceptado su recomendación. Si todos los cristianos fieles recomendaran así a buenas congregaciones, ¡cuánto crecería la obra del Señor!

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(3) Indirectas que provocan pensamiento
“Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías y él te daría agua viva”. (Juan 4:10)
Con nuestras palabras podemos hacer indirectas y comentarios que a lo largo producen fruto. Por ejemplo, frases como las siguientes pueden hacer que un amigo piense en su alma.
* “Usted es una buena persona y creo que algún día va a estudiar más seriamente las cosas de Dios en la Biblia”.
* “Si conocieras un poco mejor la palabra de Dios, aprenderías principios que le ayudarían en los problemas que tienes”. (Se espera que el individuo diga, “¿cuáles principios?” y así habría entrada para hablar de las cosas de Dios.)
Las indirectas tienen que ser dadas sabiamente y con mucho amor pero a veces provocan el pensamiento espiritual en los amigos.

Esfuércese en evangelizar más en estas formas sencillas: (1) la invitación, (2) la recomendación y (3) la indirecta. (idea de Harold Comer)